En un elipsis de utópicas ideas que conllevan siempre a un punto lejano y etéreo a este mundo. Donde finaliza y comienza en su fusión un despertar que fue cubierto de cumplimientos de necesidades y que ahora, que me alejo de ellas, comienzo a introducirme a esta verdad de la que no quería ser partícipe.Mientras muchos piensan como recibir un nuevo año que comienza, busco las opciones de sobrevivir a las emociones. Las luces de esta navidad brillaron mas opacas que nunca y nos llevaron a una regresión emocional colectiva, donde volvimos a desmembrar el alma y nos recuerdos.Anteanoche quise a
brazarte y gritarte de una pieza a la otra “buenas noches”. Me senté sobre la cama y no comprendía dónde era que estabas, que por qué ya no estabas más aquí. A veces despierto de mi letargo y siento duramente tu ausencia. Las fechas se vuelven tortuosas, y la verdad es que quisiera huir, para no tener que enfrentar el vacío. Cuánto más puede seguir doliendo, que tanto más va a seguir aumentando este sentimiento, y cuánto más mi cuerpo lo podrá seguir resistiendo.Viviendo en el limbo del “antes y el después”. Me oculté tras el trabajo para poder seguir adelante y ahora que comienzo a ver que esto llega a su culmine momentáneo, es que comienzo a vivir un duelo estremecedor. He aprendido a sufrir y a llorar en silencio, a controlar la pena en los lugares y ocasiones más inverosímiles que puedan existir…la lucha de mí día a día. Qué gran trozo de cielo he perdido en esta tierra… “Donde esta tu corazón esta tu tesoro” decía un artículo que leí en la revista del sábado hace un par de semanas atrás escrita por Felipe Berríos…la primera línea decía: “este año murió mi padre…”. No tengo cultura de cementerio, pero el hecho de saber que bajo ese pasto te encuentras, de revivir ese último adiós, de revivir los últimos segundos que sentí tu respirar en esta tierra me hace viajar una y otra vez. Si supieran la necesidad de mi cuerpo de clavar ahí mis pies y plantarme para siempre y estar juntos y cuidar tu espacio. Es tan surrealista la sensación de leer en un trozo de concreto tu nombre, y mas aún ver mi fecha de nacimiento grabada en ella. El tiempo trae respuestas, el tiempo calmará estas ansias de estar contigo, de recordar sin llanto sino que con alegría. Aprenderé a reír y a vivir en paz, sin sentirme culpable de estar viva. Que absurdo puede ser leer esto, pero es indescriptible el sentimiento que se vive cuando haz perdido a tu Ángel.Espero algún día poder conformarme con sentir tu presencia nada más en cada acto de mi vida, a comprender del todo que la energía nunca muere, tan solo se transforma.
brazarte y gritarte de una pieza a la otra “buenas noches”. Me senté sobre la cama y no comprendía dónde era que estabas, que por qué ya no estabas más aquí. A veces despierto de mi letargo y siento duramente tu ausencia. Las fechas se vuelven tortuosas, y la verdad es que quisiera huir, para no tener que enfrentar el vacío. Cuánto más puede seguir doliendo, que tanto más va a seguir aumentando este sentimiento, y cuánto más mi cuerpo lo podrá seguir resistiendo.Viviendo en el limbo del “antes y el después”. Me oculté tras el trabajo para poder seguir adelante y ahora que comienzo a ver que esto llega a su culmine momentáneo, es que comienzo a vivir un duelo estremecedor. He aprendido a sufrir y a llorar en silencio, a controlar la pena en los lugares y ocasiones más inverosímiles que puedan existir…la lucha de mí día a día. Qué gran trozo de cielo he perdido en esta tierra… “Donde esta tu corazón esta tu tesoro” decía un artículo que leí en la revista del sábado hace un par de semanas atrás escrita por Felipe Berríos…la primera línea decía: “este año murió mi padre…”. No tengo cultura de cementerio, pero el hecho de saber que bajo ese pasto te encuentras, de revivir ese último adiós, de revivir los últimos segundos que sentí tu respirar en esta tierra me hace viajar una y otra vez. Si supieran la necesidad de mi cuerpo de clavar ahí mis pies y plantarme para siempre y estar juntos y cuidar tu espacio. Es tan surrealista la sensación de leer en un trozo de concreto tu nombre, y mas aún ver mi fecha de nacimiento grabada en ella. El tiempo trae respuestas, el tiempo calmará estas ansias de estar contigo, de recordar sin llanto sino que con alegría. Aprenderé a reír y a vivir en paz, sin sentirme culpable de estar viva. Que absurdo puede ser leer esto, pero es indescriptible el sentimiento que se vive cuando haz perdido a tu Ángel.Espero algún día poder conformarme con sentir tu presencia nada más en cada acto de mi vida, a comprender del todo que la energía nunca muere, tan solo se transforma.
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